A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


4 Queridos medios de comunicación: Sí, os escribo a todos juntos, radio, televisión, red, prensa y publicidad, porque entre vosotros hay una complementariedad con respecto a mí que no me favorece en exceso. Quiero deciros que yo, la sexualidad humana, soy importante y preciosa y me molesta verme banalizada constantemente y utilizada para a través mío vender casi de todo.

Yo tengo que ver con la atracción que sienten las personas entre sí y con esa comunicación afectivo-sexual que une el cuerpo y el espíritu, pero vosotros queréis hacer creer que sólo tengo que ver con la belleza, la utilización del cuerpo del otro y el desahogo físico. Y me molesta, he de reconocer que me fastidia bastante verme manipulada en una parada de autobús para vender una exquisita fragancia, que nada tiene que ver con la maravilla del olor de los cuerpos en el amor, ni con la perfección corporal a la que vais induciendo a la gente que hace que el 99% de las personas se sientan insatisfechas por su lejano parecido con los preciosos cuerpos que exhibís en los anuncios para ofrecer otro producto.

Me da rabia que para vender un coche mostréis a una señora estupenda que va haciendo un despacioso estrep-tease, hasta que termina desnuda en su coche y, entonces vosotros decís la marca, para que se nos quede grabada en la memoria, pero con lo que habéis estado jugando mientras es con la atracción entre las personas, con el juego de la seducción que prepara para el encuentro sexual y que ya lo es en sí mismo.

No me parece bien que se me ofrezca de forma cutre y ordinaria en la red, porque yo soy algo nuclear para la persona y más aún para el encuentro y la comunicación del amor en la pareja. Vosotros os empeñáis una y mil veces en divulgar primeros planos morbosamente obscenos, en los que apenas hay belleza ni relación sino sólo gimnasia forzada y de mal gusto. Pero con ello encabritáis las hormonas de los más jóvenes o distraéis a los que en vez de vivir un amor pleno y feliz, se satisfacen creyendo que es sexualidad sólo corporal lo que necesita el ser humano. E inventáis orgías que despiertan el apetito físico, e imágenes que se enredan en la mente de manera obsesiva, en lugar de presentar buenas películas que hablen de mí con naturalidad y exquisitez, como algo maravilloso que forma parte del ser humano y que potencia la atracción de los cuerpos y el encuentro desde los adentros de la pareja.

No sé defenderme bien, estoy tan acostumbrada a ser mal tratada, a ser descalificada, a confundirme con algo malo e incluso denominado “pecado” o falta…. Es como si yo desagradase a Dios, cuando ha sido El mismo el que me ha creado, el que me ha incluido en la plenitud del ser humano para que, cuando me viva a pleno pulmón, se convierta casi en divino, mientras se entrega del todo, ama y juega con pasión, disfruta de las caricias y del contacto físico, gozando y recibiendo, en un encuentro que sólo en esa dimensión es completo y pleno.

Vosotros sabéis muy bien que la información y la educación sexual han pasado de ser una tarea propia del ámbito privado de la familia y del entorno más íntimo, a formar parte también de la vida social, cultural, política y educativa. Pero vosotros ganáis la partida porque tenéis mucho espacio y una gran capacidad de persuasión, de forma que ya pueden estar contando los padres y el colegio la belleza del encuentro sexual, que si vosotros decidís presentarme de forma competitiva, morbosa, gimnástica y ajena al amor, es difícil desaprender todo aquello que dejáis vosotros tatuado en la mente, en la retina y en las emociones del oyente, lector u espectador.

En nuestra cultura no se suelen expresar los sentimientos ni vivencias interiores, ni se habla de la propia sexualidad, no sólo los niños sino tampoco los adultos. Muchas personas tienen dudas sobre su propia vivencia sexual, pero no encuentran el lugar para expresar sus sensaciones, incomodidades, ansiedades e incertidumbres. Por eso se habla de mis temas sólo trivializándolos, con un tono jocoso y superficial, como si no les afectara lo más mínimo y dando por supuesto que todo lo tienen resuelto.

Como en la mayoría de las facetas de la vida, uno está aprendiendo y desaprendiendo siempre, y la sexualidad no se queda atrás. Soy un tema que necesito ser desculpabilizado, embellecido, liberado y rescatado como un tesoro de la persona que lo vive con un alguien especial con el que se comunica a un nivel total, como no lo hace con ningún otro ser humano.
Se necesitan desaprender conceptos sórdidos, rutinas, descalificaciones, tabúes y recuperar poesía, belleza, sorpresa, intimidad, misterio, gozo y divertimento, sabiendo que todo esto que viven estas dos personas Dios lo está bendiciendo y potenciando, como todo lo que es amor y bienestar.

Mucha gente tiene ligado a Dios su escepticismo, su aburrimiento o su desinterés sexual y yo estoy convencida de que, cuando al atardecer de la vida, El les examine del amor, preguntará por las veces que han sido aburridos, sosos, roñosos en la entrega, poco implicados, pudorosamente acaparadores de rincones de su cuerpo y alma, que deberían haber entregado del todo para fundirse en un amor, así, a lo grande y con mayúsculas, que haga feliz al otro y al tiempo les haga aún más a ellos mismos.

Todas estas cosas me gustaría que transmitierais los medios de comunicación de otra manera. Hay canciones preciosas, que educan para el amor y la sexualidad, pero que pasan desapercibidas porque la mayoría aceptan esa oferta de sexo light que es la que se maneja en vuestra vida cotidiana. Todos saben chistes que mantienen los papeles típicos de hombres
“tarzanes” y mujeres “paralíticas”; todos conocen a los que siguen valorando la genitalidad por encima de todo, el tamaño y la cantidad de las relaciones, pero en sus reuniones de amigos no son capaces de hablar en serio de lo importante que es la calidad del encuentro sexual, de cómo se va consiguiendo el acople de los cuerpos y de los ritmos y de qué es lo que les ayuda y hace crecer en este tema.

En este momento de la historia es positivo que se hayan desaprendido cosas que me presentaban como falta o pecado y, afortunadamente, se va aceptando y respetando la homosexualidad. Pero la rapidez de los cambios en la forma de vivir y el “todo vale” del presente dejan a las personas desconcertadas en su vivencia de la sexualidad, lo que les lleva a generarse constantes necesidades e insatisfacciones, como si de un producto más de consumo se tratara, en vez de vivirme cada día mejor, dejando sentir y expresarse a sus más de tres metros y medio de piel, que es su gran órgano sexual para el encuentro y el gozo. Yo quiero pediros a todos los medios de comunicación que caigáis en la cuenta de vuestra importancia en este tema, de cómo sois los que vais creando pensamiento y estilo, los que contagiáis valores. Y no es que esté yo queriendo escaquearme de mi tarea, no, lo que estoy haciendo es haceros cómplices de esta gran labor educativa que nos queda por transmitir, de retaros a que no os conforméis con despertar deseo sexual y dar unas cuantas pistas físicas, sino que tratéis a la
persona en su totalidad y sea a ella completa a la que os dirijáis; que valoréis que el ser humano es su cuerpo, pero también su mente y sus relaciones y su parcela espiritual, donde reside su interioridad, donde se pone en contacto con lo mejor de sí misma. Comunicaos hasta ahí, al hondón del alma, donde se generan los auténticos valores, de donde brota el amor, ese que
sabemos hace plenamente felices y todos quisieran lograr.

Medid el alcance de vuestra publicidad y de los valores que transmite; buscad los mejores profesionales que hablen con claridad “de todo” lo mío, pero liberando y dignificando a la persona, elevándola a la categoría de sagrada, de dueña y señora de su historia personal y de pareja. Abandonad esas imágenes de sexo robado, de urgencia del encuentro sexual en el que uno al otro parece que se devoran y se arrancan la ropa porque no pueden controlar su deseo, mientras saltan botones por los aires y caen al suelo echas jirones las prendas hasta que consiguen una penetración rápida que les hace recuperar otra vez su ser persona, dueña de sus actos. Esa no soy yo, esa es una imagen peliculera que se sigue ofreciendo y que todos sabemos que nada tiene que ver con lo que vive una pareja normal, pero incita a los primerizos a creer que tienen que comportarse como animales en celo más que como personas exquisitamente amorosas y divertidas.

Desde aquí reivindico mi belleza, mi poesía, mi diversión, goce y encuentro profundo. Protesto por el mal uso que se hace de mí en el lenguaje, en las imágenes y en los chistes y os animo a que os quejéis cuando sea mal tratada, para que me conozcan las nuevas generaciones como algo valioso, importante y mágico que posee el ser humano para su plenitud y felicidad. Gracias por leerme

La sexualidad REVISTA HUMANIZAR

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