EL HUMOR SALUDABLE

Querida familia: Hoy, cuando he ido a ver a mi amigo a oncología del hospital me ha encantado que, al preguntarle cómo estaba, me ha contestado que “en la gloria”, porque estaba maravillosamente atendido y porque además, con un poco de mala suerte, también podría estar cerca de la Gloria… Luego nos hemos estado riendo de que no quiere tener aspecto de enfermo y cada mañana, internado, se levanta, se ducha y se viste de calle, porque le deprime verse en pijama conectado a su chute de quimioterapia. Nos han contado que, como la cama del acompañante es muy incómoda, esta noche ha dormido su mujer en la del enfermo y él en la del acompañante, aunque ella no ha descansado del todo por temor a que le confundieran y le pusieran una inyección, una sonda o cualquier otra fechoría hospitalaria que debería recibir su marido. Nos hemos reído un buen rato con sus ocurrencias y al volver pensaba yo lo bueno que es saber poner humor en las situaciones negativas para suavizarlas.

El sentido del humor es una cualidad del amor que hace soportable lo más duro, que suaviza un dolor, magnifica una emoción o ridiculiza una situación. Cuando mi amigo decía que estaba cerca de la Gloria, me gustaba comprobar que sabe bien dónde está, pone nombre a lo que le ocurre y no necesita mentiras piadosas de los de alrededor, porque es suficientemente adulto para saber con quién se la está jugando. Pero al contarlo con humor se lo hace más llevadero a sí mismo, a sus hijos, amigos, familiares y a todo el entorno y, además, como decía él, deja de sentirse en el mundo de los que se están despidiendo de la vida, para estar en el grupo de los vivos, los que tienen ilusión, los que se ríen de sí mismos, los que saben poner chispa aún en la tragedia.

Dicen que es la familia la escuela de casi todo, pero desde luego es en ella donde uno aprende a dramatizar trágicamente los pequeños y grandes reveses de la vida, o a tomarlos con humor, intentando quitarles importancia o, por lo menos procurando vivir más ocupados que preocupados, más poniendo la lupa en lo positivo que en lo negativo que ocurre, o puede ocurrir.

Ya desde niños aprendemos de nuestros padres cómo se viven los problemas, la enfermedad, el dolor, la muerte, las preocupaciones, las tragedias y las dificultades comunes de la vida. También es en casa donde aprendemos a autocompadecernos y hundirnos o a desdramatizar, a reírnos de nosotros mismos, a tomarnos menos en serio y a sobrellevar con humor las dificultades y los defectos propios y de los demás miembros del hogar.

Realmente, si supiéramos tomarnos a broma muchas cosas, la vida sería mucho más sencilla, porque lo que hoy es un drama mañana puede ser una anécdota, sin más importancia. Además, todo se pasa, como dice el refrán, “no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista”, así que hay que saber relativizar, para poder superar cada situación. Sería bueno iniciar el día como asomándonos al balcón de la vida, desconociendo lo que nos deparará la jornada, pero con ganas e ilusión de poder con lo que venga, de reírnos de lo de ayer, de procurar llorar poco por lo de siempre y de disfrutar al máximo las pequeñas cosillas cotidianas.

Dicen que somos lo que pensamos, pues según lo que nos decimos por dentro, así sentimos y en consecuencia actuamos. Es la fórmula del PSA, que no es el partido socialista andaluz, ni la fórmula prostática, sino el Pienso, Siento y Actúo, lo que rige nuestra vida. Si viene un revés que me cambia los planes o la vida, puedo pensar y recrearme en todo lo negativo que se avecina, entonces sentiré tristeza, amargura, autocompasión y bajón de energía y actuaré sin ganas de vivir, serio, inapetente ante todo lo que la vida me ofrece y me sumergiré en mi dolor. En cambio, si ante ese mismo revés, o conjunto de ellos, que a veces los males parece que nunca vienen solos, pues pensaré en qué es lo peor que puede pasarme y qué puedo hacer para encontrar algo positivo o actuar construyendo, sentiré energía para buscar las mejores soluciones, para dejarme ayudar, para aceptar apoyo, cariño, ayuda y recursos y actuaré buscando personas y actividades nutricias que me hagan este trago más llevadero, para mí y los míos, intentando que haya el menor desgaste de energía, tiempo y pena y, al mismo tiempo, brote de mí lo mejor para cuidar a quien lo necesite y autocuidarme, al mismo tiempo, para dejar fluir recursos que quizás hasta ahora nunca había utilizado, pero que poseo, como saber decir el cariño, aprovechar el tiempo, disfrutar al máximo los pequeños momentos de comunicación, de ternura, de generosidad y de felicidad, que también están presentes en toda dificultad.

Para los que vivimos la vida sabiéndonos hijos de un Padre que nos quiere tanto, que tiene cada cabello de nuestra cabeza contado y nuestro nombre tatuado en la palma de su mano, podemos hacer lo que nos propone y acudir a descansar en Dios nuestros cansancios y agobios, convencidos de que nos sosegará y aliviará e iremos viviendo el cada día apoyados en su presencia, dejando que su Espíritu y su fuerza hagan brotar nuestros recursos interiores y los de los demás, para que nos llene el corazón de risas y la boca de canciones y así poder con los contratiempos y gozar la vida a plena pulmón y con humor.

La mayoría de los filósofos han tenido también un gran sentido del humor. Recuerdo en este momento aquella frase de Beltran Rusell que decía: El secreto de la felicidad está en haber elegido unos buenos padres”… así que ójala los nuestros nos hayan educado con humor, además de con amor. Pero para hablar del sentido del humor, es curioso, que sólo puede hacerlo quien lo posee, cosa que no ocurre en otras materias como, por ejemplo la belleza, que puede describirla hasta la persona más fea del mundo.

Y, como dicen también que toda cosa negativa que nos ocurre trae un regalo, intentaré descubrirlo para vivir la situación como oportunidad de crecimiento y comunicación, de unidad y de florecer fortalezas vitales. Recordemos también que toda persona tiene sus agujeros negros en su historia vital, así que yo voy a sanear un poco los míos y reírme de la última bronca que estoy alargando, pidiendo perdón pronto y perdonándome a mí misma por haberme tomado tan en serio. Ahí va un abrazo Mari Patxi

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