Pareja, familia y sexualidad

PAREJA FAMILIA Y SEXUALIDAD Ponencia Instituto Superior de Pastoral

Mari Patxi Ayerra

Detrás de todo ser humano hay una familia. Es en ella donde uno aprende a ser persona. La ausencia de familia también es la familia soñada de uno. Por otro lado, la familia es la institución que ha sobrevivido a más cambios a través de la historia.

Aunque el FONDO de la familia es el mismo: UNA PAREJA QUE SE QUIERE, COMPARTEN CASA, LECHO Y ATENCIÓN DE LA PROLE, en la FORMA es en lo que se están produciendo una gran cantidad de cambios, de costumbres, leyes, formas y sexos.

Antiguamente el matrimonio era un arreglo de los padres y en algunas culturas el hombre compraba a su mujer. Hoy en día, afortunadamente, chicos y chicas tienen posibilidad de elección, de relación y de conocimiento mutuo, para elegirse entre sí, como la persona con la que van a ser felices.

Hasta hace muy poco tiempo, incluso todavía en algunos países, la relación hombre-mujer estaba marcada por la prepotencia del varón. La mujer no tenía acceso a la cultura ni a las responsabilidades. No tenía derechos y era casi sierva del varón.

De la pareja y de la familia de nuestros abuelos aprendieron nuestros padres, pero ya ahí se rompe el eslabón y ya nosotros y nuestros hijos inventamos otras modelos de familia, que también se reflejan en las leyes. Ocurre siempre que primero cambia la sociedad y después las instituciones y el sistema jurídico.

El Código civil definía el matrimonio como la unión de hombre y mujer que comparten techo y lecho, para su ayuda mutua, reproducción y “remedio de la concupiscencia”, que se comprometen ante la iglesia o la sociedad.

Existía un modelo de familia de vivencia de roles, de reparto de tareas, para todos igual. El hombre se ocupaba del mundo exterior y de conseguir dinero fuera de casa y la mujer era la responsable de las necesidades del hogar. Entre ellos habrán existido matrimonios felices, incluso admirables, pero hoy no nos sirven, ya que mujeres y hombres tenemos otras necesidades y planteamientos de vida.

Antes todos nuestros comportamientos en la vida familiar estaban prácticamente uniformados, en cuanto al respeto, la autoridad, los roles y los modelos concretos de pareja y familias.

YA NO NOS SIRVE EL MODELO TRADICIONAL DE FAMILIA.

Algunos afirman que el matrimonio es una institución caducada, que no tiene porvenir, que se ha supervalorado el amor. Están surgiendo nuevos modelos de parejas, como respuesta a las nuevas necesidades de la vida actual. Algunos jóvenes tienen miedo a repetir la relación rutinaria que ven en sus padres: “acostumbrados a la costumbre”, sin ilusión, sin comunicación entre ellos y viviendo una vida gris y repetitiva. Este es el bien llamado “matrimonio tumba del amor”, en el que han terminado muchas relaciones que no se han ocupado ambos de mantener vivas.

Los hijos relativizan los modelos anteriores y tienen miedo al compromiso, pues prefieren vivir juntos el tiempo que dure la ilusión, en vez de estancarse en una relación de pareja sin vida. Por eso muchos de ellos temen casarse por la iglesia, ya que es más difícil la ruptura oficial.

La expresión matrimonio viene de matren munere, es decir, proveer a la madre del alimento y de las necesidades, mientras está criando a los hijos. El movimiento feminista fue el que cambió el papel de la mujer en la sociedad y se recuperó el término pareja que viene de paridad y de igualdad. Desde entonces se está luchando en las parejas para conseguir un mejor reparto de tareas y roles, se está trabajando por la igualdad y hombres y mujeres están pasando de dejar de hacerse el amor y la guerra, para intentar ser amigos.

CAMBIA LA LEY

Y, como tras el cambio de las personas, se produce el de la sociedad y el de las instituciones, desde julio del 2005 cambió la ley y el Art. 68 del Código Civil dice que “en el matrimonio, los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán además compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y de otras personas dependientes a su cargo”. En otros artículos afirma que “el matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o diferente sexo”; que “los cónyuges son iguales en derechos y deberes”; y que deberán respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia”.

En Madrid si no se dice lo contrario, se casan en régimen de bienes gananciales, mientras que en Cataluña lo hacen normalmente en régimen de separación de bienes.

Pero las parejas se rompen con demasiada frecuencia y aparece en escena una nueva profesión; los mediadores familiares, que intentan que las separaciones se lleven a cabo de mutuo acuerdo, para evitar el sufrimiento de la pareja y de los hijos. Hoy las parejas se amenazan con la separación con demasiada naturalidad, lo que les lleva a luchar menos por su relación. Nadie conoce la fórmula del éxito de una relación, pero sí la del fracaso.

LA MUJER EN EL MUNDO LABORAL

La integración de la mujer en el mundo laboral ha producido una serie de cambios sustanciales en la familia. Ella tiene autonomía económica, lo que hace que no se sienta atada al varón para toda la vida, o, mejor dicho, que si quiere separarse porque no se aman o son incompatibles, cuenta con una seguridad económica que le hace autónoma y no dependiente como fueron las generaciones anteriores, que muchas parejas siguieron por dependencia económica, en vez de por una historia de amor.

Las tareas domésticas que siempre fueron responsabilidad femenina, han pasado a repartirse entre los dos o entre toda la familia, lo que ha cambiado significativamente la forma de reparto del tiempo, del ocio y del trabajo. Una gran parte del tiempo de ocio se dedica a “hacer la compra” y hay más tensiones por el reparto de las tareas domésticas, pues las jóvenes no quieren verse a sí mismas atadas a la casa, como la generación anterior y tienen, en muchos casos, un gran rechazo al mundo doméstico. Los hombres, en cambio, aunque su modelo masculino no se ocupaba del hogar, están asumiendo las tareas domésticas, en muchos casos con mayor responsabilidad y dedicación que ellas, pues les supone un menor conflicto interior el realizarlas.

Los hijos se educan y atienden entre ambos. Tarea que siempre fue realizada por la madre y aparecen las guarderías y los canguros, de forma que en todo centro comercial hay un “parking children” o aparcamiento de niños, que consiste en una piscina de bolas o en un lugar para entretenerles, jugando o pintando, mientras sus padres hacen la compra, van al cine o a tomar algo. Estos centros comerciales se han convertido en las “nuevas catedrales del consumo” donde toda la familia se entretiene, a la vez que se ocupa de sus necesidades básicas.

Otro cambio significativo en la pareja actual es que la mujer es sexualmente activa. Lo que mejora su relación con el hombre y le mantiene más atractiva y joven durante más tiempo. Aunque esto también acarrea una vivencia de la sexualidad precoz y una insatisfacción constante con el propio cuerpo, ya que todo el mundo quiere mantener su imagen joven, como las modelos que ofrece constantemente la sociedad de consumo.

Se ha devaluado la virginidad y la fidelidad, hasta el punto de que, según las estadísticas, sólo uno de cada diez matrimonios es fiel… Se legaliza el aborto y aumenta su frecuencia, aunque antes se hacían de forma oculta y peligrosa. ASe legaliza la píldora del día siguiente y el preservativo es de fácil acceso, aunque se producen una gran cantidad de embarazos de adolescentes.

Ante tanto cambio, ya no hay pautas concretas de nada y cada uno tiene que estar inventando constantemente su propia familia.

LA PAREJA, UNA HISTORIA DE AMOR

Todos sabemos que la relación de la pareja y de la familia se basa en el amor y se nutre de comunicación. Amar y ser amado es una de las necesidades básicas del ser humano. Es más, cuando uno se siente amado, es decir aceptado, querido en su totalidad, potenciado, tiene una sensación de plenitud, de energía vital que le magnifica y le transciende. En cambio, cuando uno no tiene cubierta su necesidad de amor anda como perdido por la vida, descolocado, hasta que encuentra su madurez afectiva. La pareja esta formada por dos personas que se aman y deciden compartir el resto de sus vidas. El otro es una persona que te elige, y se siente elegido por ti, para vivir la vida juntos y hacer que ambos os cumpláis.

En el día a día de una pareja, se quieren, cubren sus necesidades básicas y se ayudan a ser personas. Es en estas necesidades básicas donde está el cambio fundamental. La casa, la ropa, la comida y el dinero ya son responsabilidad de ambos. Cómo se repartan estas tareas influirá en la forma de vida y en la armonía de su relación.

La pareja vive una explosión de enamoramiento que dura unos años, posteriormente esta relación pasa a convertirse en AMISTAD o en RUTINA. Hay muchas más parejas con una relación rutinaria que con una relación de amistad. Y es que la pareja se nutre de comunicación, se va haciendo cuando los dos se cuentan la vida, comparten lo que son y lo que fueron, lo que sueñan, lo que temen, lo que aman, lo que les divierte y lo que les pone mal.

Si se cubren mutuamente la necesidad de saberse amados, valorados, autónomos y en pertenencia, se sentirán felices y con deseo de seguir unidos. Necesitarán tiempo para el amor y para contarse la vida. Poner una dosis de romanticismo, pasión y aventura les hará más excitante el camino. Tendrán que cuidar de seducirse, de reconquistarse, de no dejar que se les desgaste el amor, que es como un fuego, al que si no se le echa leña se apaga.

Cuando una pareja formaliza su relación, con el matrimonio o la vida en común, en la fase de enamoramiento, sin haber pasado todavía a la fase de la amistad, puede suceder que la rutina y la cotidianidad apaguen esa relación amorosa, si no deciden ser amigos, es decir algo más que compartir la casa, la economía, el ocio y la relación corporal. En cambio, cuando una pareja siente que son amigos, que están cada día más cerca el uno del otro y notan que cada uno ayuda a su pareja a realizarse, a cumplirse, a llegar a ser el mejor él posible, buscarán el tiempo para dos, a pesar de las dificultades de la vida diaria y se irán haciendo pareja y familia.

A una gran parte de las parejas de hoy se les “muere la relación” aplastada por la aceleración de trabajo, ocio, amigos y realización personal, porque no han sabido sacar tiempo para ellos para cuidar el nosotros, ese espacio común que se va haciendo poco a poco, a base de intimidades, encuentros, palabra y silencio.

AMOR Y SEXUALIDAD

La relación afectivo sexual es de vital importancia en una relación y llegará a ser una fusión total, una comunión plena cuando se viva desde la parcela física, mental, social y espiritual de la persona, cuando se de el encuentro de dos vidas en la danza amorosa de sus cuerpos y sus almas. Con los años irán aprendiendo a recorrer los rincones del cuerpo del otro y a disfrutar más cada día, lo que les producirá un sentimiento de complicidad, de unión y de entusiasmo que revitalizará la pareja, si cuidan con creatividad, humor y belleza esta parcela tan especial de una relación.

A mi parecer, se pueden comparar las relaciones sexuales con una escalera, en la que, al término de la misma, existe una puerta que podría ser el coito. Todos sabemos cómo es este final. Todos conocemos el primer peldaño de una relación, ese rozarse mano a mano que le pone a uno los pelos de punta y le da un escalofrío que le recorre desde el dedo del pie al último cabello de la cabeza; ahí es donde comienza la atracción de los cuerpos. Entre el primer escalón y el último, hay muchos peldaños de ternura, de contarse la vida, de caricias, de recovecos, de recorrerse, sentirse, gustarse el uno al otro…

Y, como la naturaleza está tan bien inventada, todo ese juego amoroso es el que va dilatando a uno y a otro para llegar a ese orgasmo pleno que sería la puerta del final de la escalera. Del número de peldaños que tenga nuestra relación amorosa, del tiempo y el interés que nos dediquemos, del cuidado del otro, del saber pedir lo que uno necesita, de ser exquisito y variado en los detalles, de la no precipitación, depende el éxito final. No hay que olvidar que el placer no es solamente llegar al orgasmo, sino que todo el juego amoroso, toda la ascensión de esta escalera, es ya el placer en sí mismo, que puede culminar o no necesariamente con el orgasmo.

Hay relaciones tan rápidas, tan urgentes, que se fuerza esa puerta de entrada y esa relación es dolorosa, ya que no se ha preparado con la ternura y el juego anterior. También, comenzar nuestra relación, por los últimos peldaños, sin haber cuidado ternuras preliminares, dificulta la «armónica entrada de los dos por la puerta grande».

Para disfrutar más de la sexualidad, se necesitará tiempo y madurez psíquica para que llegue a ser una experiencia de encuentro y relación. A la fusión con el otro se llega mediante el diálogo, el respeto, la ofrenda de cada uno, la creatividad y la iniciativa compartida. A veces se busca la técnica perfecta, lo cual predispone a la frustración, al temor a «fallar», y se olvida la comunicación, el lenguaje de los cuerpos, la intensidad del momento.

CALIDAD SEXUAL Y COMUNICACION

Hemos pasado de una monotonía sexual a buscar tanto la variedad que se está más preocupado en los «efectos especiales» que en lo que cada uno siente por sus adentros. Se habla mucho de cantidad sexual y no de calidad en la comunicación, y mucho menos aún de la calidez en la relación. De todas formas, a vivir el acto sexual se aprende juntos. Así se crea un clima de complicidad y juego que lo hace más tierno, creativo y bonito, y al que favorece el cuidado del propio cuerpo, del entorno y de los detalles, con el fin de renovar el amor.

La sexualidad puesta al servicio de los dos se convierte en un medio de lenguaje y comunicación que enriquece a la pareja y hace crecer en el amor. Es un lenguaje en el que intervienen todos los sentidos y en el que la piel es muy importante. No es coraza ni muralla, sino lo que nos une al otro a través de esos millones de puertas que son los poros y terminaciones nerviosas.

Necesitamos ponernos desde lejos para ver al otro a distancia, para que la rutina no rompa nuestro interés, nuestra capacidad de sorpresa. Intentar verlo como si fuera por primera vez porque, para seguir siendo amigos, hay que practicar el arte de empezar cada día.

Pero la sexualidad ha cambiado, para bien y para mal. En unos casos se produce un mayor encuentro entre los dos, siendo activos, tiernos y creativos ambos. Pero para otros se ha trivializado tanto que se ha convertido en algo puramente físico y gimnástico, que se prueba ya desde la adolescencia, con un culto excesivo al cuerpo y a la actividad sexual, sin afecto ni compromiso por parte de ninguno de los dos.

Puede confundirse la atracción sexual con el enamoramiento y es algo muy diferente. Puede atraerte mucho una persona, incluso hacerte sentir pletórico y minimizarte otras parcelas de tu vida y de tu forma de ser. Hay que cuidar que el otro te plenifique, te potencie y te haga mejor (más divertido, más cálido, más comprometido, más…). Si el otro te empobrece es que no es lo mejor para ti, y viceversa.

QUÉ PINTA DIOS EN TODO ESTO?

Cuando uno tiene una historia de amor con una persona y también tiene una historia de relación con Dios, siente el deseo de hacerle partícipe de su relación y comunicarse también los dos con El. Y sabe que celebrar el sacramento del matrimonio es ponerse los dos en manos de Dios para que El, con su amor y su fuerza los bendiga, potencie y acurruque.

La boda en la iglesia es reconocer el amor ante los amigos y presentar ese trío que forman Dios y ellos dos y que pretenden ser compañeros para toda la vida, con un estilo de vivir el amor que proclaman públicamente, ante sus conocidos, sean creyentes o no. Dios será alguien muy importante en su vida y lo proclaman ante la sociedad. Y Dios que nos ha soñado felices y alegres, y que tiene un proyecto de magnificar a cada uno de los miembros de esa pareja, les acompañará y bendecirá para vivir esta historia de amor y de humor durante el resto de sus vidas.

La familia es un espacio privilegiado para proyectar la fe; es donde los niños aprenden a integrar a Dios en su vida y es desde la familia desde donde se va viviendo la iglesia doméstica y la parroquial. La familia es el centro integrador de la fe y sus valores y es la base de la acción apostólica y del compromiso con la justicia.

Las opciones como creyentes las toman los padres cuando los hijos están en época de crecimiento y son una forma de transmisión de valores y de transmisión de vida en abundancia.

Un problema serio que nos encontramos es que muchos creyentes se sienten incapaces de seguir la doctrina de la iglesia en materia sexual. Los jóvenes españoles dejan a un lado sus creencias cuando se trata de hablar de sexo. Mucha gente se siente con Dios, pero de espaldas a la iglesia. No se comprende la postura eclesial ante el uso de anticonceptivos y ante las relaciones sexuales fuera del matrimonio. Los jóvenes, a medida que van conquistando su libertad y autonomía de pensamiento y actuación, van disminuyendo la importancia de los requisitos morales y culturales. No les coincide la abstinencia sexual con la religiosidad.

CUANDO VIENEN LOS HIJOS

Los hijos rompen el tiempo de los dos. Hoy en día se espera a tener un hijo hasta que tienen cubierta su realización profesional y una economía más holgada, con la convicción errónea de que un niño necesita infinitas cosas, que se encarga de ofrecer nuestra sociedad de consumo y que les convierte en “máquinas de gastar dinero” aún antes de nacer, en la explosión de boutiques de bebés que proliferan a nuestro alrededor y que pretenden convencernos de que uno no es un buen padre si no le compra la cámara para vigilarle de noche, la moto de Pedrosa, el wc. que aplaude al niño y le felicita por su deposición, la silla mágica, el balancín, el superbabero…

La pareja que esperaba ilusionada al niño y que lo puede vivir con exquisita ternura, se desencanta cuando nace porque se sienten entregados de alma y cuerpo, durante las 24 horas del día a ese ser que no tiene más que necesidades, que se interpone entre los dos y que les ha hecho dejar de ser amantes para convertirse sólo y exclusivamente en padres de esa maravillosa criatura. Al mismo tiempo que se sienten orgullosos del niño les brotan sentimientos de culpa porque tienen que trabajar, quieren superprotegerle y comprarle de todo, le adoran y en el fondo tienen sentimientos de rechazo porque es un invasor que les ha cambiado la vida, pero no se permiten expresar este sentimiento sino que adorarán a su bebé, igual que sus abuelos y tíos y le convertirán entre todos en un pequeño tirano que les complica la vida enormemente y que, sobre todo, ha dejado herida su vida sexual, sus ratos de intimidad y su romance, como no estén muy atentos a poner límites al pequeño vástago invasor. Estos padres luego serán incapaces de educar para la responsabilidad, se volverán permisivos, se sentirán atados de pies y manos ante una enfermedad que les descoloca el horario laboral o ante cualquier otro requerimiento escolar o cotidiano de la vida del niño.

Con la llegada de los hijos suelen producirse algunas crisis de pareja, por que pueden abandonar un poco su romance y dejar que el matrimonio se convierta en la tumba del amor, lleno de aburrimiento, estrés, falta de ocio común, intrusismo de los abuelos, que al tiempo que colaboran en la atención al nieto, invaden la intimidad de la familia. Si la pareja consigue equilibrar la paternidad con su tiempo de a dos, disfrutará plenamente de esa etapa bonita de ver crecer a los hijos, mientras ellos se van sintiendo más unidos y más maduros.

También el cansancio físico, el estrés laboral, la lucha por la conciliación de la vida laboral y familiar, son dificultades nuevas en las parejas, que hay que ir sorteando. Otras parejas en vez de plantearse la paternidad, montan su vida orientada hacia el ocio y la aventura, muchas de ellas por el temor a adquirir responsabilidades.

DIFERENTES MODELOS DE FAMILIAS

Hoy en día se dan todo tipo de parejas y familias. Aunque la familia nuclear clásica sigue siendo mayoritaria, ya no es la única con prestigio social. Las hay monoparentales, fruto de separación, las hay del mismo sexo, las hay de separados que forman parejas cruzadas, con hijos de otros padres, otras tienen hijos adoptados o inseminados artificialmente, de madre o padre soltero o casados, parejas interculturales, de diferentes religiones, edades y valores. Hay abuelos que crían a sus nietos. Hijos adultos que se quedan eternamente en casa de los padres…

También se dan parejas de conveniencia, en la que juntan el sueldo de los dos, compartiendo casa, “sin molestarse”, pasando la navidad cada uno con su familia y las vacaciones con sus respectivas pandillas.

Hay quien vive feliz, hay quien está instalado en el desencanto y hay quien rompe su relación. Dicen que en España, en el año 2005, cada 4 minutos se separa una pareja y que cada 2´se casa otra…

Ante esta variada situación, habrá que dirigir nuestros esfuerzos en modificar lo cambiable y en buscar formas creativas para vivir lo mejor posible con lo que nos toque a cada uno. Pero será necesario echarle imaginación, amor y tiempo para reinventar continuamente la familia y que no se quede estancada en la rutina. Hoy se trivializa todo, se prueba todo, se consume todo y la familia es algo mucho más serio, que no se puede ser usar y tirar.

En pocos años ha cambiado todo tanto que las estrategias de navegación para la vida ya no sirven de unas personas a otras y de una generación a otra. Hoy convivimos con jóvenes que piden permiso de paternidad para criar a su hijo, porque cuidar a un bebé, afortunadamente, ya no es femenino ni masculino; con parejas de solo amor-pasión que firman el contrato de matrimonio sin haber leído la letra pequeña y en cuanto se les pasa el capricho amoroso, rompen su relación en busca de novedad; con familias que viven historias de amor y de amistad intensas; con triunfadores laborales que sacrifican a su familia, en aras de su profesión… y así un largo etcétera de vidas variadas.

La realidad es que todos llevamos a la espalda una familia, que es aquella en la que nacimos; que tenemos que dejar brotar nuestro entusiasmo para aprender el arte de inventar la mejor manera de vivir en la familia presente, o en la propia comunidad religiosa, que funciona prácticamente como cualquier familia; y sobre todo, la que más urge es que construyamos entre todos la gran familia humana, esa en la que todavía muchos viven muy mal, porque le falta el amor y la justicia.

Mari Patxi Ayerra

PAREJA, FAMILIA Y SEXUALIDAD

Mari Patxi Ayerra

LA FAMILIA DE AYER Y LA DE HOY

La familia es la institución que ha sobrevivido a más cambios a través de la historia.

Aunque el FONDO de la familia es el mismo: UNA PAREJA QUE SE QUIERE, COMPARTEN CASA, LECHO Y ATENCIÓN DE LA PROLE, en la FORMA es en lo que se están produciendo una gran cantidad de cambios, de costumbres, leyes, formas y sexos.

NUEVAS SITUACIONES, NUEVAS MANERAS DE VIVIR EN PAREJA.

PAREJA ,SEXUALIDAD Y AFECTIVIDAD

NECESIDADES BÁSICAS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER DE HOY

LA FAMILIA COMO COMUNIDAD DE PERSONAS

FAMILIA COMO LUGAR DE VIDA PLENIFICADORA

LA FAMILIA COMO ESPACIO DE SOCIALIZACIÓN DEL INDIVIDUO

LUGAR QUE OCUPA DIOS EN LA FAMILIA DE HOY

HIJOS, EDUCACION, TRANSMISIÓN DE VALORES

VIDA FAMILIAR Y COMUNICACIÓN

NUEVOS MODELOS DE RELACIONES, separaciones, nuevas parejas, hijos, homosexualidad

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