Resurgiendo …

Este blog se interrumpió en enero del 2013, porque me operaron de un tumor cerebral el día 9 y mi vida se paró del todo. Desde entontes, estoy de médicos, de rehabilitación cerebral y de experimentos, a ver si llego a ser la misma de antes, que no tengo nada que ver.

No quiero dejar morir mi comunicación con vosotros y os cuento que el 30 de mayo me dieron el alta las neuropsicólogas del Hospital Los Madroños, de Brunete, un pueblo de Madrid, que me han tratado cada día, para ayudar a mi cerebro a ser el mismo de antes. Han hecho un gran trabajo, porque yo no soy nada fácil y no tenía ni idea de lo mal que estaba y me revolvía al comenzar mis clases de preescolar con ellas. Lo he pasado mal, las he odiado y querido al mismo tiempo y hoy estoy agradecidísima a su trabajo y constancia. Han luchado conmigo y contra mí y tras un combate de casi dos años, he salido airosa, con un montón de mermas, de esta batalla entre mi cirujano, mis rehabilitadoras, mi cerebro y yo.bienaventurados

Me han quitado el tumor y otras piezas que me hacían falta, como la glándula de la saciedad, que ahora como, como los perros, sin saciarme nunca y me voy a inflamar infinitamente, estoy cansada casi siempre y antes era rápida y activa y ahora también me han “lentificado”, es decir, que tardo en responder a todo un montón e impaciento a los de alrededor. También he perdido la memoria de trabajo y estoy desorganizada y caótica, por eso es un triunfo que hoy haga caso al blog y os cuente cómo estoy y los pasos que voy dando.

Bueno, también voy dando pasos, domésticos pocos, que estoy un poco vaga y “me dejo cuidar”, pero he escrito un libro contando mi experiencia de enfermedad, con Jose Carlos Bermejo, el director del Centro de Humanización de la Salud, que escribe la teoría y yo la practica y una oración. Se va a titular ESTOY ENFERMO y la idea es que pueda ayudar un poco a quien esté en situación como la mía.

También voy escribiendo alguna cosilla más y he dado algunas charlas y algún retiro, que no me han salido mal del todo. Necesito demostrarme a mí misma que sé, que recuerdo y que mi corazón y mi cabeza están llenas de vida como antes, pero no es muy fácil verlo, porque me despisto y se me olvidan las cosas.

Mi familia, que ha sufrido lo indecible conmigo y me han llenado de ternuras y cuidados, sigue creciendo, ya tengo 6 nietos y hemos estado unos días de vacaciones todos juntos, los 14, y he disfrutado como una enana. Tengo morriña de familia y ganas de encuentros, de hijos y de nietos. Es como aquello que dicen: “No es lo malo que enfermó, sino los mimos que cogió”… Pues eso me ocurre a mí, aunque queda un poco mal por lo mayorcísima que soy.

Otra dificultad que me ha traído la enfermedad es que me han dejado sin carnet de conducir y, para mí, mi cochecito me llevaba a todos los sitios y era muy cómodo y el transporte público me cansa mucho más y me hace todo más complicado.

Bueno, ya os he contado cómo estoy. He interrumpido toda mi vida pública y, a partir de ahora, no sé qué voy a hacer con mi vida. Tendré que inventar mi horario y mis ocupaciones. Creo que seguiré asistiendo a mis clases de formación permanente en teología, que me hacen mucho bien y a no sé aún qué cosas más. Me apasionaba mi vida anterior en la que escribía, daba charlas, encuentros, retiros, ejercicios espirituales, animaba grupos y valía para casi todo. Tenía dinamismo vital y podía con la casa y con lo de fuera. Ahora, tras este paréntesis, tendré que esperar a ver para qué sirvo o en dónde estoy. Me pondré en manos de Dios, que es desde donde he vivido hasta ahora y El me ha ido dando pistas para elegir mis tareas, para que siga dándomelas y me lleve de su mano.

He cambiado también de correo electrónico, que ahora es maripatxi2@gmail.com y todo lo demás creo que sigue igual. Ya sabéis donde podéis encontrarme, para lo que necesitéis. Os mando un abrazo desde la mitad de este verano del 2014. Mari Patxi